-No.
Evito poner soluciones y sugerencias en todo el libro, excepto
al final. Enfrento al lector con hecho tras hecho, dejo
que saque sus conclusiones. Al final doy un hecho más:
que cada cuatro días hay un millón más
de personas en la tierra. Y expongo este tema del control
de población, que tuve que restringir por cuestiones
políticas, por reparos de izquierda y de derecha.
La derecha ataca el control de población por razones
vinculadas al aborto y la religión. La izquierda,
porque los países pobres opinaban que los países
ricos trataban de controlarlos a través del control
de la natalidad. Estados Unidos hizo muchos experimentos
en Puerto Rico, esterilizando a las mujeres, experimentando
con medicamentos.
-Entonces
está de acuerdo en que es polémica su propuesta.
-Sí,
pero esto que comento no está en el libro. Me he
entrevistado con cantidades de ecólogos, que saben
que en la historia de la biología, cada vez que una
especie crece más allá de los recursos de
los que depende, cae su población.
-¿Es
correcto pensar que la especie humana se comporta como una
plaga?
-Posiblemente.
Tomemos el ejemplo de una plaga de langostas: llegan a una
zona agrícola, acaban con toda la comida y luego
se mueren de hambre. Esa es la situación. Tuvimos
la sensación, en el siglo XX, de que habíamos
superado ese problema, pero lo postergamos. La medicina
después de Pasteur hizo sobrevivir gran cantidad
de gente. En segundo lugar, supimos cómo cultivar
más y se pensó que esto acabaría con
el hambre. Pero nuestra población se duplicó
y se volvió a duplicar. ¿Cómo expandimos
nuestra alimentación? Acabando con el medio ambiente,
acabando con los bosques, para sembrar. Funcionó,
pero terminamos con el habitat que necesitan muchos animales
de los que dependemos. Y hemos forzado la tierra químicamente.
Estamos llegando hasta el límite.
-¿Hay
una salida?
-Siempre
encuentro gente imaginativa, gente creativa que no quiere
dejar que muramos todos. Si todos intentaran, como intentaron
los chinos, tener un hijo por familia volveríamos
en un siglo a la población del siglo XIX. Eso dejaría
espacio para otras especies. Y va a pasar porque o nos controlamos
nosotros o la naturaleza nos va a controlar de manera terrible.
Por
Alejandra Rodríguez Ballester, Clarin Martes 18
Marzo 2008